El basquetbol o baloncesto es un deporte que se practica desde hace aproximadamente 120 años, en donde los jugadores están expuestos a súbitos cambios de dirección a gran velocidad, con intentos agresivos por hacerse del control del balón; estas características ubican al practicante en una situación de alta vulnerabilidad ante lesiones del sistema músculo esquelético.
Solo imaginemos las cifras presentadas por Huget en 1999, cuando manifiesta que solo en Estados Unidos de Norteamérica, se presentan cerca de un millón de lesiones asociadas el Basquetbol por año.
De todas las lesiones asociadas al baloncesto el 9% aproximadamente culminan en un acto quirúrgico de acuerdo con Huget ( 1999).
Algunos datos interesantes como los publicados por Du Rant (1992) hablan de un riesgo mayor de lesiones en mujeres (33%) frente al riesgo de los hombres (15%)
Otros datos interesantes que deben tomarse en cuenta son:
El basquetbol es el generador de lesiones más importantes entre los deportes en las edades comprendidas entre los 14 y 25 años.
Los esguinces (ruptura de un ligamento) son las lesiones más frecuentes (35%).
Hablando específicamente de deporte, la lesión hasta cierto punto puede evitarse, por ejemplo, al ampliar el área o cilindro que le es propio al jugador, cuando quiere recuperar un rebote aumentando la apertura de sus pies, mejorando su tipo de calzado, verificando las características de la cancha, estimulando su propiocepción, (aunque cada una de estas modificaciones generan un beneficio discutible, lo que será motivo de otros comentarios).
Me parece fundamental recordar que en la medida que reconozcamos la magnitud y naturaleza del problema, de esa misma forma podremos actuar en nuestras estrategias de prevención.
Por: Dr. Ricardo Quezada González.
Médico especialista en medicina física, rehabilitación y medicina del deporte.
Instituto Profesional en Terapias y Humanidades IPETH.
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